En las montañas de Manabao, un pintoresco pueblo rural ubicado en la provincia de La Vega, en la República Dominicana, perdura una tradición de relatos inquietantes sobre desapariciones misteriosas de niños, eventos que se remontan a tiempos ancestrales y que aún siguen siendo objeto de conversación entre los lugareños. Los testimonios, transmitidos de generación en generación, narran historias sobre figuras enigmáticas, conocidas en la región como “los indios”, quienes supuestamente merodean por los parajes más apartados de la zona. Estas figuras, según las creencias populares, estarían involucradas en el rapto de niños y en fenómenos inexplicables que generan temor y desconcierto entre los habitantes.
Uno de los testimonios más recientes que ha ganado atención en los medios de comunicación proviene de un joven youtuber de la región, Anyer Céspedes, conocido en redes sociales como “Fénix”. A través de su canal, Céspedes compartió un relato proporcionado por un miembro de la comunidad, un hombre que trabaja en el parque de Manabao. Según la información obtenida por Céspedes, un niño de aproximadamente tres años de edad, de piel clara, con el cabello rizado y vistiendo una camiseta azul, habría sido visto junto a una figura que se ajusta a la descripción de los “indios” mencionados en las leyendas locales. Este testimonio, que fue transmitido como una alerta a la comunidad, ha reavivado el temor en la zona, donde las desapariciones misteriosas no son vistas como simples hechos aislados, sino como parte de un patrón extraño que conecta diferentes incidentes a lo largo de los años.

Este tipo de relatos no es nuevo en la región, y la reciente desaparición de Roldany Calderón, un niño de tres años, ha añadido un nuevo capítulo a esta historia de enigmas sin resolver. El pequeño Roldany desapareció el domingo 30 de marzo en Manabao, y desde entonces las autoridades, incluyendo el Ministerio Público y la Policía Nacional, han intensificado su labor investigativa, realizando interrogatorios a los padres del niño en un intento por esclarecer los hechos que rodean su desaparición. A pesar de sus esfuerzos, la falta de respuestas concretas ha mantenido viva la preocupación en la comunidad, que se ve atrapada entre las teorías populares y la realidad de una investigación oficial que aún no arroja resultados.
A raíz de la desaparición de Roldany, se ha generado un clima de incertidumbre que se ha amplificado en las redes sociales, donde los usuarios especulan sobre las posibles causas y circunstancias del suceso. Algunos mencionan las historias de los “indios” y otros elementos del folclore local como posibles explicaciones, mientras que otros creen que puede haber un vínculo entre las desapariciones de niños y los recientes casos de desapariciones de adultos, como el de José Dolores Rodríguez, conocido como “El Viejo Lolo”. Este hombre de 93 años desapareció en diciembre de 2024 sin dejar rastro, lo que generó aún más desconcierto y teorías sobre la presencia de un fenómeno extraño en la región.

Una de las figuras más conocidas que ha contribuido al folclore de la zona es Lolo, un vecino de Manabao que se ha hecho famoso por compartir historias y testimonios sobre sucesos extraños que habrían ocurrido en el área. Lolo, quien es un hombre de avanzada edad, asegura que, en ocasiones pasadas, figuras como “la India”, una mujer que algunos identifican con las misteriosas entidades conocidas como los “indios”, habrían solicitado a los pobladores entregar a niños pequeños y “puros” como parte de un intercambio o acuerdo misterioso. Este tipo de relatos, junto con las historias de desapariciones inexplicables, ha alimentado la idea de que existe una conexión entre las leyendas locales y los sucesos más recientes.
Según los relatos, uno de los casos más sorprendentes ocurrió en una extensa finca ganadera entre Abreu y los montes de Arroyo Frío, un territorio donde se encontraba ganado vacuno y que conecta varias comunidades rurales. En este lugar, se dice que una mujer, conocida solo como “la India”, se habría acercado a un hombre para pedirle que le entregara un niño pequeño, alegando que este debía ser “inocente” y “criado”. Este testimonio es solo uno de muchos que circulan entre los pobladores, quienes aseguran haber visto a estas figuras misteriosas en diferentes partes de la región, pero sin obtener pruebas claras que confirmen su existencia más allá del ámbito de las leyendas.
El miedo y la incertidumbre se han apoderado de la comunidad, especialmente ahora que el caso de la desaparición de Roldany ha cobrado relevancia en los medios de comunicación. Los operativos de búsqueda, que incluyen el uso de drones, equipos avanzados y perros entrenados, han sido desplegados en el área con el objetivo de encontrar al niño desaparecido. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, el paradero de Roldany sigue siendo un misterio, lo que ha mantenido a la comunidad en vilo.
La preocupación por la seguridad de los niños y la desconfianza en torno a los métodos de investigación también se han intensificado, ya que algunos habitantes sienten que las respuestas oficiales no son suficientes para disipar el miedo y la angustia que prevalecen en la región. El vocero de la Policía Nacional, Diego Pesqueira, ha hecho un llamado a los periodistas para que obtengan información directamente de las instituciones oficiales encargadas de la investigación, y ha enfatizado que el Ejército, el Ministerio Público, la Dirección de Investigaciones Criminales (Dicrim), el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 y la Defensa Civil están trabajando de manera coordinada para esclarecer los hechos.
No obstante, el ambiente sigue cargado de incertidumbre y especulación, y mientras las autoridades luchan por encontrar respuestas concretas, los relatos sobre los “indios” y las desapariciones misteriosas continúan siendo un tema de conversación común entre los habitantes de Manabao. La desaparición de Roldany ha desatado una ola de inquietud, pero también ha puesto de manifiesto la conexión que existe entre las leyendas y los eventos reales, revelando una compleja red de creencias populares que siguen marcando la vida de los pobladores en esta región montañosa.
En medio de esta situación, la familia de Roldany no pierde la esperanza de que su hijo sea encontrado sano y salvo. La angustia y el dolor de los padres, que siguen esperando respuestas, se mezclan con la creciente sensación de que algo más allá de lo racional podría estar ocurriendo en las montañas de Manabao. La comunidad, mientras tanto, sigue entrelazando las historias de antaño con los sucesos actuales, buscando una explicación a los misterios que aún siguen sin resolver.
