Dictan prisión preventiva a hombre acusado de feminicidio en Santiago: comunidad exige justicia
La justicia dominicana ha dado un paso inicial en el caso de feminicidio que ha sacudido al distrito municipal Santiago Oeste, con la imposición de una medida coercitiva de prisión preventiva contra Ángel Noel Almonte Gómez, conocido como “El Operao”, acusado del asesinato de su expareja sentimental, la joven Brandy Yuleidy Clase, de tan solo 22 años.
Este jueves, la jueza Wendy Tavárez, adscrita a la Oficina de Atención Permanente del Distrito Judicial de Santiago, ordenó que el imputado cumpla tres meses de prisión preventiva en el Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey Hombres, mientras avanza la investigación del Ministerio Público y se prepara el proceso judicial que podría derivar en una condena definitiva.

Un crimen que estremeció a una comunidad
De acuerdo con los informes de las autoridades, el crimen ocurrió de forma repentina y con una frialdad que ha consternado profundamente a los residentes de Santiago Oeste. Brandy Yuleidy Clase se encontraba en la casa de una amiga, acompañada por algunos familiares, cuando Ángel Noel Almonte irrumpió en la residencia sin anunciarse y, sin mediar palabra, le disparó dos veces en la cabeza, provocando su muerte instantánea ante la mirada atónita y aterrada de quienes se encontraban presentes.
Los hechos, descritos como cobardes y crueles por la familia de la víctima, generaron indignación inmediata en la comunidad. El asesinato de Brandy ha sido considerado uno de los casos más impactantes de violencia de género en lo que va del año en la región norte del país, sumándose a una estadística alarmante de feminicidios.

Indiferencia y cinismo del acusado
Durante la audiencia celebrada en el Palacio de Justicia Federico Álvarez, el acusado se mostró inexpresivo e incluso sonriente, lo que fue interpretado por los familiares de la víctima como una señal de desprecio y ausencia de arrepentimiento. Su actitud generó aún más dolor e indignación entre los presentes, especialmente cuando alegó que había cometido el crimen bajo los efectos de sustancias prohibidas.
La defensa no negó los hechos, pero intentó argumentar que el hombre no estaba en pleno uso de sus facultades mentales al momento de cometer el asesinato. Sin embargo, tanto el Ministerio Público como la representación legal de la familia rechazaron de plano esta versión, recordando que el acto fue premeditado y ejecutado con total frialdad.
La abogada de la familia, Mercelis Francisco Clase, expresó su conformidad con la medida impuesta por la jueza, y aseguró que lucharán hasta conseguir la pena máxima para el acusado, a quien calificó como un peligro para la sociedad. “Este feminicidio ha destrozado a una familia, ha dejado huérfana a una niña, y ha expuesto una vez más la vulnerabilidad de las mujeres frente a sus agresores. No vamos a descansar hasta que se haga justicia”, manifestó con firmeza.
Una hija sin madre
Uno de los aspectos más dolorosos de este caso es el hecho de que Brandy Yuleidy Clase dejó a una pequeña hija, que ahora deberá crecer sin la presencia ni el amor de su madre. Familiares relataron que Brandy era una joven trabajadora, alegre, y dedicada completamente a su hija, y que en varias ocasiones había intentado alejarse de Ángel Noel Almonte debido a episodios previos de violencia y amenazas.
Algunas personas cercanas a la víctima han afirmado que ella había denunciado maltratos anteriormente, pero que no recibió suficiente protección. Este detalle ha vuelto a encender el debate sobre la efectividad de los mecanismos de prevención de violencia de género en el país y la necesidad de establecer protocolos más contundentes para proteger a las víctimas antes de que ocurran tragedias irreparables.
Feminicidios en aumento
Este hecho se suma a una preocupante tendencia que afecta a toda la República Dominicana. Solo en el primer trimestre del año en curso, se han reportado al menos 14 casos de feminicidios en distintas provincias del país. La mayoría de estos crímenes han sido perpetrados por parejas o exparejas, lo que evidencia una problemática estructural de violencia machista que continúa cobrando vidas.
Organizaciones feministas y defensores de los derechos humanos han alzado su voz una vez más, exigiendo políticas públicas más efectivas, la implementación de programas de educación con enfoque de género, y una reforma profunda del sistema de justicia que garantice una respuesta rápida y contundente ante las denuncias por violencia doméstica y amenazas.
Reacciones de la sociedad
El caso de Brandy ha movilizado a ciudadanos, activistas y colectivos sociales que han iniciado campañas en redes sociales bajo etiquetas como #JusticiaParaBrandy y #NiUnaMenosRD. Además, se han realizado vigilias y manifestaciones frente al Palacio de Justicia de Santiago, donde los asistentes han pedido con pancartas y velas que se aplique todo el peso de la ley al agresor.
“Esto no puede seguir pasando. Cada semana nos levantamos con la noticia de otra mujer asesinada. ¿Hasta cuándo? Brandy no es un número más, era una hija, una madre, una amiga. Merece justicia y su hija merece crecer sabiendo que su país defendió la memoria de su madre”, expresó una de las manifestantes durante una vigilia nocturna.
Prisión preventiva como primer paso
Aunque la medida de coerción de tres meses es apenas el inicio de un proceso legal que podría prolongarse por varios meses, las autoridades han asegurado que están comprometidas con llevar a cabo una investigación exhaustiva y transparente. El Ministerio Público ha señalado que cuenta con pruebas suficientes, incluyendo testimonios de testigos presenciales, evidencias balísticas, y antecedentes de violencia previos, para sustentar una acusación formal por feminicidio.
La decisión de la jueza Wendy Tavárez de enviar al imputado al Centro de Corrección y Rehabilitación Rafey Hombres también fue valorada positivamente por expertos legales, quienes consideran que se trata de una medida necesaria para garantizar la seguridad de los testigos, evitar la fuga del acusado, y preservar el curso normal de la investigación.
La lucha continúa
El caso de Brandy Yuleidy Clase ha vuelto a poner en la mira la urgencia de redoblar esfuerzos en la lucha contra la violencia de género. A pesar de las campañas de concienciación, los programas sociales y las iniciativas legislativas, el número de feminicidios en el país sigue en aumento, y muchas mujeres continúan viviendo con miedo.
Las voces que claman justicia por Brandy no se apagan. Su familia, destrozada por el dolor, exige que su historia no quede en el olvido y que su muerte sirva para visibilizar la necesidad de una acción contundente del Estado. Porque cada feminicidio no solo es una tragedia individual, sino una herida abierta en la sociedad que solo podrá sanar con justicia, educación y un cambio profundo en la cultura de violencia que aún persiste.
