Han transcurrido ocho días desde la desaparición de Roldany Calderón, un niño de tan solo 3 años, quien desapareció el domingo 30 de marzo de 2025 en Los Tablones, una comunidad rural ubicada en el distrito municipal de Manabao, en el municipio de Jarabacoa, provincia de La Vega, República Dominicana. A pesar de los esfuerzos desplegados por las autoridades y voluntarios, hasta el momento su paradero sigue siendo un misterio que mantiene en vilo a su familia, a la comunidad de Manabao y al país entero.
El pequeño Roldany Calderón se encontraba en el patio de la casa de una tía de su madre, en un entorno tranquilo y alejado del bullicio de las grandes ciudades. Según su padre, Efraín Calderón, Roldany estaba jugando acompañado de su hermana y otra niña cuando, de repente, desapareció sin dejar rastro. En los primeros momentos, su familia y los vecinos comenzaron a buscarlo por la zona, pero a medida que avanzaba el tiempo y no aparecían pistas, las autoridades locales fueron notificadas, y comenzó una operación de búsqueda y rescate que, hasta la fecha, no ha dado resultados claros.

El Inicio de la Búsqueda
Desde el mismo domingo de la desaparición, la familia Calderón comenzó a recorrer los alrededores de la casa en busca del niño. La comunidad, como es común en las áreas rurales, se unió rápidamente a la búsqueda, pero al no encontrar ninguna señal de Roldany, se solicitó la intervención de las autoridades. Fue así como la Policía Nacional comenzó a coordinar la operación de búsqueda, que con el paso de los días se fue ampliando a otros cuerpos de seguridad y equipos especializados.
El día siguiente a la desaparición, la Policía Nacional fue acompañada por otros organismos de rescate, como el Ejército, la Defensa Civil, y el Ministerio Público, quienes colaboraron en la operación con drones, cámaras térmicas y perros entrenados, con la esperanza de localizar al pequeño. Sin embargo, la ubicación donde ocurrió el hecho —una zona montañosa en las cercanías del Parque Nacional Armando Bermúdez— presentó dificultades logísticas y de acceso, lo que complicó aún más las labores de búsqueda.
Además de los operativos tradicionales, se realizaron diversas acciones investigativas. Una de ellas fue una reconstrucción de los hechos en la casa de la tía de Roldany, donde se produjeron entrevistas a las 13 personas presentes en el momento de la desaparición. A pesar de los esfuerzos, las versiones que se ofrecieron no arrojaron nuevos indicios significativos. También se llevaron a cabo allanamientos en distintas zonas de Jarabacoa, e incluso se amplió el perímetro de búsqueda a otras comunidades cercanas, como Constanza y Moca.
La Geografía Dificultosa y el Desgaste de la Búsqueda
La zona de búsqueda es conocida por su geografía compleja y de difícil acceso. Los Tablones, donde ocurrió la desaparición, está ubicado en las estribaciones de la cordillera Central, una región montañosa que se encuentra al borde del Parque Nacional Armando Bermúdez. Este parque es famoso por su biodiversidad y por ser uno de los lugares más hermosos del país, pero su acceso es limitado. En la zona donde desapareció Roldany solo existen dos casas, y los caminos son muy estrechos, lo que hace que la zona sea solo accesible a pie o a caballo, lo que ha complicado aún más las tareas de los equipos de rescate.
Los operativos de búsqueda han estado limitados por estas dificultades geográficas, y el terreno irregular ha dificultado el uso de vehículos motorizados y maquinaria pesada. Como consecuencia, el número de personas que participan activamente en la búsqueda varía constantemente. A pesar de que se han sumado más efectivos en algunos momentos, como el caso del 4 de abril, cuando se incorporaron más de 150 personas al operativo, esta cifra ha descendido considerablemente con el paso de los días. El sábado 5 de abril, el número de personas involucradas en la búsqueda se redujo a unas 30, lo que también refleja el desgaste físico y emocional de los involucrados, quienes han estado trabajando sin descanso.
El Uso de Métodos Poco Convencionales
A medida que la búsqueda se prolongaba sin resultados, se comenzaron a implementar métodos poco convencionales para intentar dar con el paradero de Roldany. Uno de estos métodos fue el uso de una clarividente, quien fue contratada por las autoridades como parte de las labores de búsqueda. La mujer, que ha sido conocida en la zona por sus habilidades en la lectura espiritual, fue consultada en un intento de obtener pistas adicionales. Sin embargo, este enfoque no ha dado resultados tangibles, lo que ha dejado más preguntas que respuestas.
La Entrevista de la Hermana Mayor
El 5 de abril, la hermana mayor de Roldany, una niña de aproximadamente 5 años, fue llevada a la Fiscalía para ser entrevistada en una cámara Gesell, un método utilizado en casos de menores para evitar traumatizarlos al dar su testimonio. Esta entrevista buscaba obtener más información sobre los momentos previos a la desaparición de su hermano. Sin embargo, el traslado de la niña a la fiscalía causó un incidente inesperado. La madre de Roldany, Carolin Vargas, se opuso al traslado de su hija y fue esposada brevemente por las autoridades, lo que le causó laceraciones en las muñecas. Posteriormente, fue liberada tras el incidente, pero la situación añadió una nueva capa de tensión a la ya difícil situación de la familia.
La Esperanza en Medio de la Angustia
A pesar de que han pasado ocho días desde la desaparición, la familia Calderón y la comunidad de Manabao no pierden la esperanza. La angustia es palpable entre los seres queridos de Roldany, quienes esperan con ansias cualquier noticia que indique que el niño puede ser encontrado con vida. La familia sigue colaborando con las autoridades, proporcionando información y manteniéndose activa en la búsqueda. Mientras tanto, la comunidad local se ha unido en oración, esperando que el pequeño Roldany sea encontrado pronto.
Las autoridades han señalado que continuarán con la búsqueda, revisando cámaras de seguridad, interrogando a más personas y ampliando los esfuerzos en nuevas zonas. Aunque el caso sigue sin resolverse, la solidaridad de la comunidad y la dedicación de los equipos de rescate continúan siendo una fuente de esperanza para la familia Calderón, que aún guarda la esperanza de que Roldany regrese a casa sano y salvo. La incertidumbre persiste, pero el compromiso de todos sigue siendo firme en la búsqueda del niño.
