La adolescente de 15 años creyó que su padre aún estaba hospitalizado
La trágica muerte del afamado merenguero dominicano Rubby Pérez ha dejado una profunda huella en el corazón de su familia, especialmente en el de su hija menor, Ana Beatriz, una adolescente de apenas 15 años que aún no logra asimilar la repentina pérdida de su padre. La noticia ha estremecido al país, no solo por la figura artística que representaba Pérez, sino por el fuerte impacto emocional que su fallecimiento ha provocado en su entorno más íntimo.
Michelle Reynoso, madre de Ana Beatriz y expareja del fallecido cantante, reveló recientemente en una emotiva entrevista para el programa «Noche de Luz» que inicialmente decidió no informarle a su hija la verdad sobre la muerte de Rubby Pérez. Según sus palabras, el dolor y la confusión que rodearon los primeros momentos tras la tragedia fueron tan intensos que optó por proteger a la menor del impacto inmediato.
“Yo le hablé mentira, en todo momento le dije que él estaba vivo, que estaba en el hospital”, confesó Michelle con evidente pesar. Su voz reflejaba la angustia de una madre que, en medio de su propio duelo, intentaba amortiguar el golpe emocional que significaba perder a una figura paterna tan influyente en la vida de su hija.
Durante varios días, Ana Beatriz creyó sinceramente que su padre se encontraba internado en un centro de salud, recuperándose del accidente ocurrido en la discoteca Jet Set, donde colapsó el techo durante una presentación en la que Rubby actuaba. Fue una situación difícil de sostener, pero Michelle y su entorno consideraron que era lo mejor hasta encontrar el momento más adecuado para hablar con claridad.
La realidad no se hizo esperar mucho más. El miércoles, día en que la familia tenía previsto acudir a la funeraria para rendirle los últimos honores al artista, Michelle entendió que no podía seguir ocultándole la verdad a su hija. «Ya no podíamos seguir con la mentira. Era el momento. Decidimos decírselo antes de ir», relató con tristeza.
La adolescente, aún sin sospechar la magnitud del dolor que le esperaba, pensaba que acompañaría a su madre al hospital para visitar a su padre. El desconcierto y la incredulidad se apoderaron de ella al conocer la verdadera razón de su salida: no vería a su padre convaleciente, sino sin vida.
Michelle relató que ha necesitado de una enorme fortaleza emocional para acompañar a Ana Beatriz durante este proceso de duelo. Cada día ha sido un desafío, pero las noches, según detalló, se han convertido en los momentos más oscuros para su hija. “Ella se derrumba especialmente en las noches. Ahí es cuando más lo extraña, cuando más le hace falta”, expresó.
La pérdida de un padre nunca es fácil, y menos en una etapa tan vulnerable como la adolescencia. Por eso, la familia ha recurrido al apoyo profesional. “Ana tiene su psicóloga de cabecera y ella nos ha ayudado bastante, no solo a Ana, sino a todos. Estamos tratando de sanar juntos”, explicó Michelle.
Durante la entrevista, también recordó con dolor cómo fue que se enteró de la trágica noticia que cambió su vida para siempre. Una amiga cercana fue quien le avisó de lo ocurrido, en una llamada telefónica cargada de incertidumbre. Ella le informó que el techo del popular centro nocturno Jet Set se había desplomado, y que Rubby Pérez estaba en medio del espectáculo.
En medio del caos, Michelle recibió también una llamada del ex pelotero de Grandes Ligas Octavio Dotel, a quien considera un gran amigo. Fue él quien le confirmó lo impensable: Rubby Pérez había fallecido. Las palabras le helaron el cuerpo. Era como si el tiempo se hubiera detenido por un instante.
Desde entonces, la familia ha vivido un proceso de luto lleno de tristeza, recuerdos y abrazos silenciosos. El vacío que ha dejado Rubby Pérez es imposible de llenar, pero sus seres queridos intentan honrar su memoria de la manera más digna posible: apoyándose mutuamente, buscando consuelo y recordando al hombre más allá del artista.
El testimonio de Michelle Reynoso ha conmovido profundamente al público, no solo por el relato en sí, sino por la valentía de compartir una historia tan íntima y dolorosa. A través de sus palabras, miles de personas han podido conectar con el lado humano detrás de la figura pública, y comprender que, detrás de cada artista, hay una familia que sufre, que ama y que lucha por seguir adelante.
Ana Beatriz, con tan solo 15 años, enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida. Su historia ha despertado empatía, pero también ha puesto sobre la mesa la importancia de cuidar la salud emocional de los adolescentes ante eventos traumáticos como la pérdida de un padre.
Mientras tanto, el país recuerda con cariño a Rubby Pérez, ícono del merengue dominicano, cuya música seguirá viva en el corazón de sus fanáticos. Pero más allá del escenario, queda el legado de un padre amoroso cuya ausencia será profundamente sentida por aquellos que más lo amaban.
