Dan sepultura a infante hallada en cañada de Los Girasoles y determinan causa de partida

SANTO DOMINGO.– Nuevos elementos han salido a la luz en torno al caso que ha estremecido a la opinión pública: la trágica muerte de una bebé de apenas un año de edad, cuyo cuerpo fue hallado dentro de una mochila en el sector Los Girasoles. De acuerdo con el informe preliminar emitido por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), el deceso ha sido clasificado oficialmente como un homicidio, lo que marca un punto de inflexión en las investigaciones.

Según el certificado de defunción elaborado por los especialistas forenses, la causa directa de la muerte fue una hipoxia cerebral, es decir, una disminución crítica del oxígeno en el cerebro. Este cuadro estuvo asociado a un edema cerebral, condición que provoca inflamación en el tejido cerebral y puede derivar en consecuencias fatales en cuestión de minutos si no se trata de forma inmediata. El documento, considerado clave dentro del proceso investigativo, refuerza la hipótesis de que la menor no falleció por causas naturales ni accidentales, sino como resultado de una acción violenta.

Este hallazgo ha generado mayor presión sobre las autoridades, especialmente sobre la Policía Nacional, que continúa profundizando las pesquisas para esclarecer las circunstancias exactas en las que ocurrió el hecho y establecer responsabilidades penales. Hasta el momento, no se ha informado de personas detenidas, aunque se ha confirmado que al menos una decena de individuos han sido interrogados como parte del proceso.

Mientras tanto, el dolor y la indignación dominan a los familiares de la pequeña, quienes han alzado su voz exigiendo justicia. Entre ellos, destaca la tía de la infante, Felineidy Díaz, quien ha sido una de las más firmes al expresar las sospechas que circulan dentro del entorno familiar. Según sus declaraciones, las dudas apuntan directamente hacia el padre de la niña, identificado como Rosy Alfredo Mota, quien se encontraba con la menor al momento de los hechos.

“Nosotros lo que queremos es que se diga la verdad, que se sepa qué fue lo que pasó con esa niña. Ella no llegó sola a ese lugar, alguien tuvo que llevarla, y quien sea responsable debe pagar por lo que hizo”, expresó Díaz visiblemente afectada. Sus palabras reflejan no solo el dolor de la pérdida, sino también la desesperación de una familia que busca respuestas claras en medio de la incertidumbre.

Los allegados también han señalado que el padre de la menor presuntamente enfrentaba problemas relacionados con el consumo de sustancias controladas, lo que ha incrementado las sospechas en su contra. Sin embargo, hasta el momento, las autoridades no han confirmado oficialmente ninguna imputación, insistiendo en que el proceso investigativo debe avanzar con base en pruebas concluyentes.

En ese contexto, se ha revelado que, aunque el hombre no era considerado violento por quienes lo conocían, sí presentaba comportamientos descritos como celosos y posesivos hacia la madre de la niña, identificada como Keyla Martínez. Este aspecto ha sido tomado en cuenta por los investigadores, quienes analizan el entorno familiar y las dinámicas personales como parte del proceso de reconstrucción de los hechos.

El caso ha generado una profunda conmoción en la comunidad, no solo por la corta edad de la víctima, sino también por las circunstancias en que fue encontrado su cuerpo. La imagen de una bebé dentro de una mochila ha impactado fuertemente a la sociedad, provocando una ola de reacciones en redes sociales y en distintos sectores del país, donde se exige una respuesta rápida y contundente por parte de las autoridades.

El pasado miércoles, familiares y allegados dieron el último adiós a la pequeña en el cementerio del sector Palamera, en La Guáyiga, ubicado en el kilómetro 22 de la Autopista Duarte. El sepelio estuvo marcado por escenas de profundo dolor, llantos incontenibles y clamores de justicia. La despedida, lejos de cerrar el capítulo, ha intensificado el reclamo de que el caso no quede impune.

Durante el acto fúnebre, los presentes coincidieron en la necesidad de que se llegue hasta las últimas consecuencias. “No podemos permitir que esto quede así, era solo una bebé, tenía toda una vida por delante”, expresó uno de los asistentes, reflejando el sentimiento colectivo de impotencia y tristeza.

Por su parte, el vocero de la Policía Nacional, Diego Pesqueira, reiteró que las investigaciones siguen su curso y que no se descarta ninguna hipótesis. Indicó además que los agentes están trabajando en la recolección de evidencias, análisis de testimonios y revisión de posibles elementos que permitan esclarecer el caso de manera definitiva.

Pesqueira también informó que el informe completo de la autopsia será emitido por el INACIF en un plazo aproximado de 45 días, documento que podría resultar determinante para el desarrollo del proceso judicial. Este informe incluirá detalles más específicos sobre las condiciones en que ocurrió la muerte, así como posibles indicios adicionales que ayuden a establecer responsabilidades.

Mientras se espera ese resultado, el caso continúa bajo la atención pública, convirtiéndose en uno de los más sensibles de los últimos tiempos. La sociedad sigue de cerca cada avance, en medio de un debate más amplio sobre la protección de la niñez, la violencia intrafamiliar y la responsabilidad de las instituciones en la prevención de este tipo de tragedias.

Expertos en temas sociales han señalado que este caso pone en evidencia la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección infantil, así como la importancia de atender a tiempo señales de alerta dentro de los entornos familiares. También han insistido en la urgencia de mejorar la coordinación entre las entidades encargadas de velar por la seguridad de los menores.

En paralelo, organizaciones defensoras de los derechos de la niñez han manifestado su preocupación y han pedido que el caso sea manejado con la seriedad que amerita. Han reiterado que no se trata de un hecho aislado, sino de una problemática que requiere atención estructural y políticas públicas efectivas.

A medida que avanzan los días, la expectativa crece en torno a lo que revelarán las próximas etapas de la investigación. La esperanza de la familia y de la sociedad es que se logre esclarecer completamente lo ocurrido y que los responsables enfrenten las consecuencias de sus actos conforme a la ley.

Por ahora, el caso de la pequeña sigue siendo un doloroso recordatorio de la vulnerabilidad de la infancia y de la importancia de garantizar entornos seguros para su desarrollo. La exigencia de justicia no cesa, y la memoria de la niña se mantiene viva en el clamor de quienes piden que su muerte no quede impune.

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