En medio de uno de los procesos judiciales y mediáticos más comentados de los últimos tiempos en República Dominicana, el nombre de Gregory Adames ha comenzado a ocupar un lugar distinto en la conversación pública. Más allá de las declaraciones, las entrevistas y las polémicas relacionadas con el caso Jet Set, miles de dominicanos han decidido enfocarse en otro aspecto de su historia: su esfuerzo por salir adelante a través del emprendimiento.
Durante las últimas semanas, las redes sociales se han llenado de mensajes de apoyo, fotografías y comentarios relacionados con “Adames Catibías RD”, un pequeño negocio de comida típica dominicana que ha experimentado un crecimiento inesperado. Lo que inició como una alternativa para generar ingresos en medio de una situación complicada, terminó convirtiéndose en un fenómeno viral impulsado por la solidaridad de cientos de personas.
La historia ha llamado la atención no solamente por el contexto en el que surge el negocio, sino también porque conecta con elementos muy cercanos a la identidad dominicana: la cultura del trabajo, la gastronomía tradicional y la capacidad de reinventarse en tiempos difíciles.
Un emprendimiento que nació desde la necesidad
Gregory Adames ya era conocido por muchas personas tras convertirse en una figura vinculada a las investigaciones relacionadas con el colapso del techo de la discoteca Jet Set, tragedia que impactó profundamente al país y dejó cientos de familias afectadas.
A partir de ese momento, su vida cambió por completo. Su nombre comenzó a circular constantemente en medios de comunicación, programas digitales y redes sociales. Mientras avanzaban las investigaciones, Adames también enfrentaba el reto de reconstruir su vida personal y económica.
Fue entonces cuando decidió retomar un proyecto familiar relacionado con la preparación y venta de catibías, un producto tradicional dominicano elaborado principalmente con masa de yuca. Según personas cercanas, el negocio había sido una idea trabajada años atrás, pero sin alcanzar gran visibilidad.
Sin embargo, el panorama cambió rápidamente cuando usuarios en redes comenzaron a compartir videos apoyando su iniciativa. Muchas personas entendieron que detrás del caso mediático existía un ser humano intentando encontrar estabilidad económica a través del trabajo honesto.
La respuesta del público fue inmediata.
En cuestión de días, el pequeño negocio empezó a recibir una enorme cantidad de pedidos. Decenas de clientes comenzaron a publicar fotografías probando las catibías, mientras otros se sumaban motivados por la intención de respaldar al emprendedor.
Las catibías vuelven a convertirse en protagonistas
El éxito del negocio también ha servido para que muchas personas redescubran las tradicionales catibías dominicanas.
Aunque algunas personas las confunden con empanadas, las catibías poseen características propias que forman parte de la cultura gastronómica criolla. La principal diferencia se encuentra en la masa, ya que las catibías se elaboran con yuca rallada y procesada, lo que les otorga una textura distinta y un sabor muy particular.
Historiadores gastronómicos señalan que este alimento tiene raíces taínas y que ha permanecido en la cocina dominicana durante generaciones. En playas, puestos callejeros y reuniones familiares, las catibías han sido durante décadas una de las frituras favoritas del pueblo.
Gracias al impacto del negocio de Gregory Adames, muchas personas jóvenes comenzaron a interesarse nuevamente por este producto típico.
En redes sociales, usuarios comentaban que el nombre “catibías” conecta más directamente con la identidad dominicana que el término “empanadas”. Otros destacaban que apoyar negocios locales también representa una forma de fortalecer la cultura nacional.
Incluso especialistas en gastronomía han señalado que rescatar productos tradicionales puede convertirse en una poderosa herramienta de emprendimiento, especialmente en una época donde muchas personas buscan consumir artículos vinculados con las raíces culturales del país.
Un apoyo masivo en redes sociales
Uno de los factores que más impulsó el crecimiento de “Adames Catibías RD” fue la difusión en plataformas digitales.
Influencers, comunicadores y creadores de contenido comenzaron a compartir publicaciones apoyando el negocio. Algunas figuras públicas incluso realizaron compras masivas para colaborar con el emprendimiento y motivar a otros a hacer lo mismo.
Los videos mostrando largas listas de pedidos rápidamente se volvieron virales.

En varias ocasiones, Gregory Adames publicó mensajes agradeciendo el respaldo recibido y explicando que la cantidad de órdenes superaba su capacidad inicial de producción.
Según explicó en videos difundidos en internet, muchas veces el equipo debía organizar pedidos para días posteriores debido al alto volumen de solicitudes.
“Gracias a todos por el apoyo”, expresó en uno de los mensajes que circuló ampliamente en redes sociales.
Las reacciones no se hicieron esperar. Cientos de comentarios destacaban el deseo de ver prosperar a una persona que intenta avanzar mediante el trabajo.
Algunos usuarios afirmaban que más allá de cualquier controversia, valoraban el esfuerzo de emprender en medio de circunstancias difíciles. Otros destacaban que el caso demuestra cómo las redes sociales también pueden utilizarse para generar apoyo comunitario y oportunidades económicas.
El impacto emocional detrás de la historia
La situación vivida por Gregory Adames no ha sido sencilla.
En diferentes entrevistas y apariciones públicas, el emprendedor ha hablado sobre el impacto emocional que dejó toda la situación relacionada con la tragedia del Jet Set. También expresó preocupación por su seguridad y afirmó haber entregado informaciones y pruebas a las autoridades correspondientes.
Mientras el proceso judicial continúa desarrollándose, muchos ciudadanos han decidido mostrarle respaldo a través de su negocio.
Para numerosos dominicanos, la historia representa un ejemplo de resiliencia.
Personas que enfrentaron pérdidas económicas, problemas familiares o momentos difíciles comentaban en redes sentirse identificadas con la necesidad de reinventarse para salir adelante.
En un país donde miles de pequeños emprendedores dependen del esfuerzo diario para sostener a sus familias, la experiencia de Gregory Adames logró generar empatía en diversos sectores de la población.
Un negocio que sigue creciendo
Con el paso de las semanas, “Adames Catibías RD” comenzó a expandirse.
Lo que inicialmente parecía un pequeño proyecto casero empezó a requerir más organización, mayor producción y nuevas herramientas de trabajo.
Según publicaciones compartidas en redes sociales, varias personas y empresas colaboraron realizando donaciones de equipos y utensilios para facilitar el crecimiento del negocio.
Algunos seguidores incluso proponían que la marca pudiera convertirse en una futura franquicia dominicana especializada en productos tradicionales.
Aunque todavía se trata de un emprendimiento en desarrollo, el fenómeno llamó la atención de especialistas en marketing digital y negocios.
Expertos consideran que uno de los elementos más importantes detrás del éxito ha sido la conexión emocional creada con el público.
No se trata solamente de vender comida.
El proyecto logró transmitir una historia humana relacionada con esfuerzo, supervivencia y deseo de superación.
En tiempos donde muchas marcas buscan generar cercanía con los consumidores, “Adames Catibías RD” encontró de manera orgánica una narrativa que conectó profundamente con miles de personas.
La conversación pública continúa
Mientras tanto, Gregory Adames sigue siendo una figura mencionada constantemente dentro del proceso judicial relacionado con el caso Jet Set.
En varias declaraciones públicas, ha sostenido que durante años existieron advertencias sobre problemas estructurales dentro del establecimiento. Según afirmó, diferentes situaciones fueron comunicadas a los responsables correspondientes.
Sus declaraciones han formado parte importante de las discusiones mediáticas relacionadas con el caso.
Sin embargo, en paralelo al proceso legal, la atención del público también se desplazó hacia su nueva etapa como emprendedor.
Muchos dominicanos consideran que el crecimiento del negocio representa una oportunidad para que pueda reconstruir su vida y mantener estabilidad económica en medio del complejo panorama que enfrenta.
El poder de la solidaridad dominicana
Uno de los aspectos más comentados sobre esta historia ha sido la capacidad de solidaridad mostrada por la población.
República Dominicana ha demostrado en múltiples ocasiones que, frente a momentos difíciles, surgen iniciativas de apoyo colectivo.
En este caso, miles de personas decidieron respaldar un pequeño negocio local utilizando algo tan cotidiano como la compra de comida típica.
Para algunos analistas sociales, este fenómeno demuestra cómo los dominicanos suelen responder emocionalmente a historias de esfuerzo y perseverancia.
También evidencia el enorme poder que poseen actualmente las redes sociales para transformar pequeños proyectos en negocios de alcance nacional.
Lo que antes habría tardado años en conseguir visibilidad, hoy puede alcanzar miles de personas en apenas días gracias a internet.
Un símbolo de reinicio
La historia de Gregory Adames y su negocio de catibías continúa evolucionando.
Más allá de debates legales o controversias mediáticas, muchas personas observan en este caso una representación del espíritu de reinicio que caracteriza a numerosos emprendedores dominicanos.
Convertir una situación compleja en una oportunidad de trabajo no resulta sencillo. Requiere disciplina, paciencia y capacidad para resistir la presión pública.
A pesar de todo, el crecimiento del emprendimiento demuestra que aún en medio de las dificultades pueden surgir nuevas oportunidades.
Hoy, las catibías elaboradas por “Adames Catibías RD” no solamente representan una fritura tradicional dominicana.

Para muchos clientes y seguidores, también simbolizan perseverancia, apoyo comunitario y el deseo de salir adelante a través del esfuerzo.
Mientras continúan llegando pedidos y mensajes de respaldo, Gregory Adames intenta consolidar un proyecto que hace apenas unas semanas parecía imposible de imaginar.
Y aunque todavía queda mucho camino por recorrer, la historia ya se convirtió en uno de los ejemplos más comentados sobre cómo un pequeño emprendimiento puede transformarse en un fenómeno
