Desaparición de Roldany Calderón: La incertidumbre continúa en Los Tablones, Jarabacoa
Han transcurrido ya tres largos días desde que Roldany Calderón, un niño de tan solo tres años, desapareció sin dejar rastro en la comunidad de Los Tablones, en el distrito municipal Manabao, ubicado en Jarabacoa, en la provincia de La Vega. La desaparición de este pequeño ha dejado consternados a los residentes del lugar, quienes, junto con las autoridades locales y varios grupos de voluntarios, no han cesado en su esfuerzo por dar con el paradero del menor.
La tarde del pasado domingo, Roldany fue visto por última vez mientras jugaba en el patio de la casa de un familiar, un lugar que conoce bien, ya que era habitual en el área. El pequeño, lleno de vida y curiosidad, nunca imaginó que ese día se convertiría en un misterio que inquietaría tanto a su familia y a toda la comunidad.
A medida que las horas se convirtieron en días, la desesperación se apoderó de los seres queridos del niño, quienes han visto cómo las autoridades locales, nacionales y los cuerpos de socorro han intensificado la búsqueda en un esfuerzo por localizar al menor lo más rápido posible. Sin embargo, la incertidumbre sigue siendo la constante, y las emociones que surgen a raíz de la desaparición se mezclan con la esperanza y el dolor.
Desde que se reportó la desaparición de Roldany, las autoridades han establecido un perímetro de aproximadamente un kilómetro alrededor de la zona donde el niño fue visto por última vez. Esta medida forma parte de un esfuerzo por realizar una búsqueda más exhaustiva, mientras que se siguen recogiendo detalles clave que puedan aportar alguna pista sobre el paradero del niño. La operación está siendo coordinada por el Ministerio Público, en conjunto con la Policía Nacional, el Ejército Dominicano, el Cuerpo de Bomberos y la Defensa Civil.
Restricción de acceso a la zona: ¿Medida necesaria o causa de frustración?
A pesar de los esfuerzos realizados, la situación se ha complicado por la decisión de las autoridades de restringir el acceso al área de búsqueda. Las restricciones no solo han afectado a los medios de comunicación, que han estado siguiendo de cerca los avances en la búsqueda, sino también a los propios comunitarios, que desde el primer momento se han involucrado de manera activa en las labores de localización del niño.
La decisión de limitar el acceso ha generado un notable malestar entre los habitantes de Los Tablones, muchos de los cuales son familiares cercanos o conocidos del niño desaparecido. Aunque las autoridades argumentan que esta medida es necesaria para mantener el orden y la seguridad en la zona, además de optimizar los recursos de búsqueda, los voluntarios no ocultan su frustración por no poder seguir participando directamente en el operativo. En palabras de Carla Moreno, una vecina que ha estado colaborando en la búsqueda desde el inicio, muchos de los residentes tienen un conocimiento profundo del terreno y, por lo tanto, consideran que su ayuda es crucial para lograr encontrar alguna pista.
«Sabemos cómo es la zona, conocemos los senderos, los caminos, los riachuelos… Sabemos a dónde ir. Nos sentimos frustrados, porque muchos de nosotros estamos dispuestos a ayudar, pero las autoridades no nos dejan», señaló Moreno en una entrevista. «Nuestro deseo es encontrar a Roldany, y creemos que la cooperación de la comunidad es indispensable».
Un conflicto entre la desesperación y la seguridad
Mientras tanto, otros miembros de la comunidad han expresado sentimientos similares. Alberto Rivas, un hombre de la localidad, manifestó su desconcierto ante las restricciones impuestas por las autoridades: “Estamos aquí desde las 6:30 de la mañana esperando, pero no nos han dejado pasar. Ya llevamos tres días en la búsqueda. Solo queremos encontrar al niño, ayudar a su familia. Nos duele ver cómo la situación se complica más y más sin poder intervenir de manera efectiva”.

Rivas y muchos otros voluntarios han recorrido la zona incansablemente, participando en un esfuerzo colectivo por rastrear cada rincón de la región en busca de cualquier señal que indique el paradero de Roldany. De acuerdo con Rivas, más de 200 personas han trabajado en el área desde que se dio la alerta, sin embargo, las autoridades decidieron cerrar el perímetro, limitando el acceso de los voluntarios a la zona de búsqueda. “Las autoridades están haciendo su trabajo, pero nosotros también sabemos lo que estamos haciendo. Conocemos el terreno, sabemos cómo es el lugar”, añadió Rivas con visible frustración.
Este tipo de situaciones genera un conflicto natural entre la voluntad de las autoridades por mantener el control sobre la seguridad del área y la desesperación de los comunitarios, que, aunque no son profesionales en labores de rescate, tienen una conexión emocional directa con el caso y el lugar. La diferencia de enfoques crea tensiones, especialmente cuando las horas pasan sin que haya avances significativos en la investigación.
Un operativo de búsqueda extendido
A pesar de la frustración generada por las restricciones, el operativo de búsqueda continúa con la misma intensidad. La Policía Nacional ha desplegado agentes especializados en búsqueda y rescate, quienes están utilizando perros rastreadores para examinar diferentes áreas en un esfuerzo por encontrar alguna pista que conduzca a Roldany. Además, la Defensa Civil ha intensificado los patrullajes en los alrededores, mientras que el Cuerpo de Bomberos se ha encargado de revisar zonas de difícil acceso.
En cuanto al Ejército Dominicano, se ha sumado al esfuerzo con la movilización de tropas que realizan patrullajes en áreas más alejadas, donde se sospecha que el niño pudiera haber ido, accidentalmente o no. Se cree que el terreno montañoso y boscoso de la región podría haber sido un obstáculo adicional para las labores de búsqueda, lo que hace más difícil encontrar al menor.
La comunidad de Los Tablones se mantiene unida en la esperanza de que, en algún momento, las autoridades den con una pista que permita encontrar al niño. Sin embargo, la angustia crece con cada día que pasa sin novedades. Los padres de Roldany, completamente devastados, han estado recibiendo el apoyo moral y emocional de familiares, amigos y vecinos, quienes se mantienen firmes en su solidaridad.
Un llamado a la esperanza
A pesar de la angustia y las tensiones generadas por la situación, la comunidad sigue luchando con esperanza. Las autoridades han asegurado que no cesarán en sus esfuerzos por localizar al niño y que, a pesar de las restricciones, continuarán buscando la manera de integrar a los voluntarios de manera más efectiva, respetando los procedimientos establecidos.
El caso de la desaparición de Roldany Calderón ha puesto de relieve la importancia de la colaboración entre las autoridades y la comunidad en situaciones de emergencia, y cómo, a pesar de las diferencias en enfoques y métodos, el objetivo común es salvar una vida.
«El dolor de los padres es indescriptible, y todos nosotros queremos verlo sano y salvo. No vamos a perder la esperanza. Seguiremos buscando hasta el último momento», concluyó Alberto Rivas, con la esperanza intacta de que el niño regrese pronto con su familia.
A medida que la búsqueda continúa, tanto las autoridades como la comunidad de Los Tablones mantienen la esperanza de que pronto podrán dar una noticia positiva sobre el paradero de Roldany. Por ahora, lo único seguro es que la solidaridad y el esfuerzo conjunto de todos son la mayor fuerza que guía la búsqueda de este pequeño que, sin duda, ha tocado los corazones de todos los que se han sumado a esta causa.
