Fort Lauderdale, EE. UU. – La identidad de los dos adolescentes encontrados sin vida el pasado 6 de enero en el tren de aterrizaje de un avión de la aerolínea JetBlue ha sido confirmada por las autoridades estadounidenses. Los cuerpos de los jóvenes fueron descubiertos después de que el vuelo aterrizara en el aeropuerto de Fort Lauderdale, en Florida.
Las víctimas fueron identificadas como Elvis Borquez Castillo, de 16 años, y Jake Anilus Lucy, de 17, ambos originarios de la República Dominicana. El vuelo que despegó desde Nueva York hizo escalas en Jamaica, Utah y Santo Domingo antes de llegar a su destino final.
La madre de Elvis, Ironely Castillo, expresó su profundo dolor desde su hogar. «Tal vez no se sintió lo suficientemente cómodo para hablar conmigo, no porque no lo apoyara, sino porque los jóvenes en situaciones así no siempre saben cómo acercarse», compartió entre lágrimas.
Las familias de ambos adolescentes están devastadas por la tragedia, mientras buscan entender qué motivó a los jóvenes a tomar una decisión tan arriesgada y peligrosa.

Las investigaciones preliminares sugieren que los jóvenes habrían ingresado al compartimento del tren de aterrizaje el 5 de enero, durante una escala en la República Dominicana. Aprovechando una aparente brecha en la seguridad, se ocultaron en el avión sin ser detectados por la tripulación ni el personal encargado de la seguridad del aeropuerto.
El Departamento de Seguridad Nacional de EE. UU. se ha hecho cargo del caso, y las autoridades están tratando de esclarecer si los menores actuaron por iniciativa propia o si fueron asistidos por terceros. Esta hipótesis podría señalar la existencia de redes de tráfico de personas o alguna forma de manipulación de los menores.
El abogado que representa a las familias, Angel Leonel Canó, indicó que no se descarta la posibilidad de que los jóvenes recibieran instrucciones claras antes de abordar el avión. «Alguien tuvo que haberles dicho: ‘Entra por aquí, este es el avión, no te pongas en la parte trasera, quédate al frente'».
Este trágico suceso ha generado preocupación en los aeropuertos internacionales, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar los controles de seguridad y las inspecciones técnicas en aeronaves, especialmente aquellas que operan en el Caribe y América Central.
Mientras la investigación continúa, las familias de Elvis y Jake enfrentan el doloroso desafío de despedir a sus hijos y exigir explicaciones sobre cómo fue posible que dos menores pudieran eludir la seguridad en un entorno tan controlado como el transporte aéreo internacional.
