Mao, Valverde.– El barrio Los Restauradores vive momentos de consternación tras el hallazgo del cuerpo de Mildred Estefanía Guerrero Quezada, cuyo propio hermano, Juan José Guerrero, admitió estar involucrado en su muerte y en hechos posteriores relacionados con el caso.
El hallazgo se realizó el pasado lunes, aunque las autoridades sospechan que el crimen ocurrió durante el fin de semana, en el tercer piso del edificio donde residía la víctima. El caso ha causado gran repercusión en todo el país por la crudeza de los detalles revelados durante la investigación, según informó el fiscal Aneudy Tejada.

Durante la reinspección del apartamento, el Ministerio Público encontró una olla metálica dentro del horno de la estufa con restos humanos, así como un cubo en el baño que contenía otras partes del cuerpo. “Los órganos internos estaban en el horno, en una olla y, en el baño, en otro cubo tapado con ropa”, declaró Tejada.
Según la confesión del acusado, todo comenzó tras una discusión familiar. Relató que empujó a su hermana, provocando que cayera y se golpeara. Pensando que había muerto, en medio del pánico, la agredió varias veces con un arma blanca. Posteriormente, admitió que desmembró el cuerpo para intentar ocultar lo ocurrido.
Durante las pesquisas, las autoridades recuperaron el teléfono de la víctima, que Guerrero había empeñado por 1,500 pesos. También vendió siete aves que eran mascotas de su hermana por 1,050 pesos, dinero que usó para comprar sustancias ilícitas, según confesó.
Vecinos del sector expresaron su sorpresa, asegurando que no escucharon gritos ni señales de violencia en los días que se presume ocurrió el crimen. Una residente, María Tejada, relató que el propio acusado llegó a preguntar por su hermana con aparente preocupación, intentando desviar sospechas.
Tejada también indicó que, tras el macabro descubrimiento, varios vecinos, incluidos inquilinos del edificio donde se halló el cuerpo, decidieron mudarse por el impacto psicológico que generó el caso.
