MADRE DENUNCIA PERSECUCIÓN POLICIAL QUE DEJA HERIDO A SU HIJO MENOR

Una madre clama justicia tras brutal persecución policial contra su hijo adolescente

En medio del dolor y la impotencia, una madre dominicana ha alzado su voz con desesperación y coraje, denunciando públicamente un hecho que ha sacudido no solo a su familia, sino también a toda la comunidad donde reside. Entre lágrimas y con la voz entrecortada por la angustia, relató el terrible incidente en el que su hijo, un adolescente de apenas 15 años de edad, resultó gravemente herido tras una confusa y, según su versión, injustificada persecución por parte de agentes de la Policía Nacional.

Los hechos ocurrieron mientras el joven se desplazaba a bordo de una pasola, aparentemente en una actividad cotidiana. Fue entonces cuando, sin una razón aparente según el testimonio de su madre, varios policías comenzaron a perseguirlo de manera agresiva. La mujer afirma que los agentes, a bordo de una camioneta oficial, embistieron deliberadamente la motocicleta en la que su hijo se trasladaba, provocando un violento accidente. El impacto fue tan fuerte que el menor salió despedido del vehículo y cayó estrepitosamente contra el pavimento.

Como consecuencia de esta acción, el adolescente sufrió múltiples lesiones, incluyendo golpes severos en la cabeza y fracturas en uno de sus brazos. Su estado de salud, según informaron los médicos que lo atendieron en un centro hospitalario, es delicado. La madre asegura que cada minuto que pasa es una agonía, pues teme por la vida de su hijo, quien permanece bajo estricta vigilancia médica.

“Mi hijo es un niño, un estudiante, no un delincuente. Lo único que hacía era dirigirse a casa. ¿Cómo es posible que la policía lo trate como si fuera un criminal?”, expresó la madre, visiblemente afectada, frente a las cámaras de medios locales que acudieron a cubrir su denuncia. La escena conmovió profundamente a los presentes, pues la mujer no podía contener el llanto mientras mostraba fotografías de su hijo antes del incidente, lleno de vida y con sueños que hoy podrían verse truncados.

La familia ha exigido una investigación seria, transparente y profunda sobre lo ocurrido. La madre ha pedido públicamente que se identifique a los agentes responsables y que se establezcan las sanciones correspondientes conforme a la ley. “Queremos justicia, no queremos encubrimientos. Lo que le hicieron a mi hijo no puede quedar impune”, insistió con firmeza.

Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido una versión oficial sobre lo sucedido. Tampoco se ha confirmado si los policías involucrados en el caso han sido suspendidos de sus funciones o si enfrentan algún tipo de investigación interna. Esta falta de información ha generado una ola de indignación en la comunidad, donde muchos vecinos y ciudadanos se han solidarizado con la familia, exigiendo respuestas claras y acciones contundentes por parte de las instituciones responsables de garantizar la seguridad y el respeto a los derechos humanos.

El caso ha puesto nuevamente en el centro del debate público la urgente necesidad de revisar los procedimientos policiales en República Dominicana, especialmente aquellos que involucran a menores de edad. Para muchos expertos en derechos humanos, este tipo de incidentes son reflejo de fallas estructurales en la formación, supervisión y control de los cuerpos policiales, que en ocasiones actúan con exceso de fuerza y sin el debido respeto a la integridad física de los ciudadanos.

Organizaciones de la sociedad civil ya han comenzado a pronunciarse al respecto. Entidades como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos han expresado su preocupación por el creciente número de denuncias sobre uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, especialmente en sectores vulnerables. “No se puede permitir que los agentes del orden actúen como jueces en la calle. Su labor es proteger, no agredir. La vida de un menor no puede verse comprometida por errores o abusos de quienes deben cuidarnos”, señalaron en un comunicado.

Por su parte, la madre del joven herido continúa esperando respuestas. No ha dejado el hospital desde que su hijo ingresó, y cada día ruega por su recuperación mientras mantiene viva su exigencia de justicia. “No quiero que esto le pase a otro niño. Hoy fue mi hijo, mañana puede ser el de otra madre. Las autoridades tienen que actuar, y hacerlo ya”, concluyó con la mirada firme, pese al dolor.

La historia de este adolescente se ha convertido en un llamado urgente a la reflexión y al cambio. Mientras el país observa con atención el desarrollo de este caso, la sociedad civil exige que se respeten los derechos de los jóvenes y se ponga fin a los abusos que, lamentablemente, aún persisten en algunos sectores de las fuerzas del orden. La esperanza de una madre y el futuro de un joven hoy dependen de que se haga justicia.

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