RD$100,000 por pistas sobre el niño desaparecido en Manabao, Jarabacoa

Empresario ofrece recompensa de RD$100,000 por pistas sobre el niño desaparecido en Manabao, Jarabacoa

La comunidad de Manabao, ubicada en las montañas de Jarabacoa, en la provincia de La Vega, se encuentra en vilo desde la desaparición del niño Roldanis Calderón. La angustia que embarga a sus familiares ha encontrado eco en toda la población, y recientemente ha despertado también la solidaridad del sector empresarial, específicamente en la figura del reconocido empresario Fernando Núñez, quien ha ofrecido una recompensa de 100,000 pesos dominicanos a quien aporte información verídica y útil que conduzca al paradero del menor.

Desde que se dio a conocer la desaparición, ocurrida el pasado domingo, la respuesta de la comunidad ha sido inmediata y decidida. Vecinos, familiares, autoridades locales, cuerpos de rescate y hasta voluntarios de otras zonas han participado activamente en la búsqueda del niño. Se han desplegado operativos en zonas rurales, riberas de ríos y montañas, utilizando todos los recursos disponibles para encontrar a Roldanis. Sin embargo, a pesar de los grandes esfuerzos realizados hasta el momento, no se han obtenido resultados concluyentes.

La noticia del ofrecimiento de la recompensa por parte de Fernando Núñez ha sido recibida con esperanza, no solo por los familiares del menor, sino también por toda la comunidad que se ha volcado a colaborar. El empresario ha expresado que su intención no es otra que contribuir de forma directa a que se resuelva este caso que tiene en vilo a tantas personas. Aclaró que el incentivo económico se entregará solamente si la información suministrada permite dar con el paradero del niño y que este sea hallado con vida.

Fernando Núñez, conocido en la región por sus actividades empresariales y su compromiso social, explicó que este gesto responde a una convicción personal: la creencia de que el sector privado no debe mantenerse al margen ante situaciones de emergencia humana. Para él, la seguridad y el bienestar de los niños es una responsabilidad compartida, y en ese sentido, considera que su contribución puede motivar a quienes, por miedo o desconfianza, aún no han compartido alguna información relevante.

La comunidad de Manabao es reconocida por su belleza natural, su clima de montaña y el calor humano de su gente. Es un lugar tranquilo, donde hechos como este resultan completamente inusuales, lo que ha provocado una gran conmoción en todos sus habitantes. Desde el momento en que se confirmó la desaparición, se organizaron brigadas de búsqueda. Los vecinos, armados con linternas, machetes y mucha determinación, recorren a diario cada rincón de la zona con la esperanza de encontrar al menor.

Mientras tanto, las autoridades locales han coordinado esfuerzos con organismos especializados en rescate y seguridad. Se han sumado unidades de búsqueda con perros entrenados, así como drones para sobrevolar áreas de difícil acceso. El apoyo de los militares también ha sido esencial en la cobertura de terreno escarpado y en la movilización de recursos. Sin embargo, el resultado sigue siendo incierto, lo que incrementa la ansiedad en la comunidad.

RD$100,000 por pistas sobre el niño desaparecido en Manabao, Jarabacoa
RD$100,000 por pistas sobre el niño desaparecido en Manabao, Jarabacoa

En medio de esta incertidumbre, la intervención del empresario ha significado una luz en el camino. La recompensa ofrecida busca activar una posible cadena de colaboración ciudadana que pueda romper el silencio o facilitar una pista decisiva. Muchos esperan que, si alguien sabe algo y no se ha atrevido a hablar, esta recompensa sea el estímulo que necesita para dar el paso.

El caso ha generado gran atención a nivel nacional. Diversos medios de comunicación se han desplazado hasta la zona para cubrir los acontecimientos. En redes sociales, la fotografía de Roldanis Calderón ha sido compartida miles de veces, y ciudadanos de todo el país se mantienen atentos al desarrollo del caso, expresando su solidaridad con mensajes de aliento a la familia.

Al mismo tiempo, las autoridades hacen un llamado a la responsabilidad en la divulgación de información. Han pedido a la población no compartir rumores ni versiones no confirmadas, ya que esto podría entorpecer las labores de búsqueda y generar confusión. Insisten en que cualquier dato debe ser canalizado a través de los organismos oficiales, donde se manejará con confidencialidad y se evaluará su veracidad.

La familia de Roldanis, sumida en la angustia y el dolor, ha manifestado su agradecimiento por las muestras de apoyo recibidas. Sus miembros no pierden la fe en que pronto volverán a abrazar a su niño. También han valorado el gesto de Fernando Núñez, al que consideran un ejemplo de sensibilidad humana y responsabilidad social.

No es la primera vez que Núñez participa activamente en causas comunitarias. A lo largo de los años, ha contribuido con proyectos educativos, de salud y desarrollo rural en distintas comunidades de la región. Esta nueva acción solidaria refuerza su compromiso con los valores que él considera fundamentales: la familia, la niñez y el sentido de comunidad.

Los días pasan, y la incertidumbre pesa sobre todos, pero la esperanza sigue viva. En Manabao, cada amanecer representa una nueva oportunidad para encontrar a Roldanis. Las búsquedas no se detienen, y cada esfuerzo suma en esta carrera contrarreloj. El apoyo de personas como Fernando Núñez no solo ayuda desde el punto de vista logístico o económico, sino que también renueva el espíritu colectivo de lucha y unidad.

En tiempos donde muchas veces se percibe una distancia entre los sectores sociales, iniciativas como esta demuestran que aún existen vínculos solidarios que trascienden intereses personales. La protección de un niño, especialmente cuando está en peligro, es una causa que une a toda la sociedad sin distinción.

Por ahora, la comunidad permanece en oración, con la esperanza puesta en que muy pronto se tenga una buena noticia. La historia de Roldanis Calderón ha tocado los corazones de muchos dominicanos, y mientras más personas se sumen a la búsqueda, más posibilidades hay de lograr el objetivo común: devolverlo sano y salvo a su hogar.

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