La dominicana Rosa María Abreu Vásquez narró en una entrevista el difícil momento que vivió al convertirse en víctima de una agresión cometida por su expareja con un objeto afilado. Según relató, el hecho ocurrió la noche de su cumpleaños, cuando se encontraba en su vivienda compartiendo con sus hijos, luego de haber llegado a casa y asegurar puertas y ventanas como de costumbre.
Rosa explicó que su expareja logró entrar sin permiso por una de las ventanas de la vivienda. Al verla, la enfrentó de manera sorpresiva preguntándole: “Rosa, ¿quién soy yo?”. Acto seguido, y sin permitirle reaccionar, empleó un objeto afilado para agredirla. Ella aseguró que, en medio del forcejeo, consiguió arrebatarle el instrumento, pero el hombre le cubrió la boca para evitar que pidiera ayuda y luego escapó por otra ventana antes de que alguien pudiera intervenir.
La afectada contó que, ya con el objeto incrustado, optó por retirárselo ella misma para intentar controlar la situación. También recordó que, antes del ataque, el hombre había intentado entrar por la parte trasera de la casa con el argumento de querer ver a los niños, lo que le generó inquietud debido a sus intentos constantes de acceso sin autorización, situación que describió como repetitiva y cada vez más alarmante.

Según su testimonio, la agresión ocurrió entre las nueve y diez de la noche, en plena celebración familiar. En ese momento sus hijos se encontraban presentes, y uno de ellos incluso fue quien la alertó sobre la presencia del señalado dentro de la vivienda, lo que le permitió darse cuenta de la gravedad del peligro que enfrentaba. Rosa identificó al responsable como su ex pareja, Jorge Luis Reinoso, y manifestó que en diferentes ocasiones le había dejado claro que, si deseaba ver a los menores, debía hacerlo por la puerta principal, especialmente debido a comportamientos previos que ella consideraba inestables.
La versión contada por Rosa detalla una agresión cometida con un objeto afilado, una acción que se enmarca dentro de las conductas sancionadas por la legislación dominicana cuando se emplean elementos de riesgo en situaciones intrafamiliares. Las leyes vigentes contemplan castigos para este tipo de hechos, además de órdenes de protección obligatorias para garantizar la seguridad de la víctima mientras se desarrolla el proceso.
Su caso vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de reforzar los mecanismos de protección y atención para personas que atraviesan situaciones similares. Especialistas en el tema suelen recordar que no es necesario esperar que ocurra una lesión grave para denunciar, pues las amenazas, intentos de entrar a la vivienda sin autorización o comportamientos intimidatorios también constituyen motivos suficientes para activar protocolos formales.
Rosa expresó que, hasta el momento, el señalado no ha sido detenido y pidió la intervención de las autoridades competentes para que actúen conforme a lo establecido por la ley. Su testimonio resalta la importancia de fortalecer las respuestas institucionales y de garantizar confianza en los mecanismos de protección, especialmente para quienes temen represalias o carecen de condiciones adecuadas para buscar ayuda de inmediato.
